domingo, 30 de agosto de 2015

¡Acróbata loco!

Collage: Asunción


Sin red actúa, ¡acróbata loco!,
   cada amanecer, cada anochecida, cada chiflada tarde.
Solemne sale al centro de la escena
 exponiendo temerario e imprudente
 el tono escarlata de su tejido vívido de fiesta. 
Palpitante, embriagado por las alabanzas y los vítores  
de una humanidad ansiosa de tragedia y plasma,
le complace rondar el trance ejecutando osadas piruetas.
En aparente equilibrio se desliza de puntillas
por filos imposibles de fríos alambres.
 A ritmo de sístole y diástole va derramando savia; 
 serpentea al borde del precipicio
atraído por almibaradas caricias y sones amorosos de flauta.
Sabio es ya en medicinar heridas y dolencias,
diestro en atraer, para luego esquivar, conjuras de embusteros. 
Pero fiel a sus instintos masoquistas 
se convierte en cenizas cada noche incierta,
para resurgir a tiempo como Ave Fénix.

Asunción


Dibujo: Asunción

lunes, 24 de agosto de 2015

Mi Capitán

Fotografía: Mi padre, Alejo

A la memoria de mi padre, Alejo

Que seas verbo, hoy quisiera,
savia de raíz a la cabeza,
que fluyeran manantiales en tus venas,
hoy quisiera.

¿Dónde estáis luceros brunos? ¿Dónde?
os reclamo aquí y ahora, mi dote, mi herencia,
me ha sido arrebatada la esencia.

Lidias ya en la bóveda celeste:
bravío, bragao de raza, genio y figura,
así en el cielo como en la tierra,
vigoroso en el célico albero ¡ole tu simiente!

Te anuncian los sonidos de trompeta.
"Dejad paso": suplican rechonchos querubines,
"El señor de los relatos hónranos con su presencia".

A la diestra, siéntanse boquiabiertos y ojipláticos arcángeles
ansiosos de fresco verbo y buena nueva;
tal es el magnetismo que desprendes
que al Todopoderoso dueles, pena.


Con áurea corona resplandeces, brillas;
calmo e inerte abrazas a tu dogma;
tú: más creyente; yo:pagana, más que nunca.
Ya reinas, Capitán, ya reinas.

Asunción



domingo, 16 de agosto de 2015

Zaplata: el zapato seductor

Fotografía: Asunción
Agradecida siempre a Nacho que generosamente ejerce para mí de modelo.

                            

Travieso y juguetón escapa cada noche de la penumbra y el retiro,
de la clausura monjil del guardarropas.
En un acto solemne maquilla sus lomos de plata,
extraída de los yacimientos del ombligo de la luna.
Afanosa y uniformemente les unge con exóticos cosméticos.
Con singular y desconocida delicadeza
 expande despaciosamente los afeites.
Engalanado de sencillez, elegancia y plateada silueta,
pasea en busca de lujuriosas y excitantes aventuras.
Con apetito voraz da rienda suelta a granujas instintos,
ha sido diseñado para proporcionar placer.
Los varones caen rendidos a sus pies;
en lascivo éxtasis abducidos,
se dejan atraer por la suavidad aterciopelada
y el aroma cautivador de su tez blanca.
Suplicantes y libidinosos se arrodillan para rendirle pleitesía,
babean frente a su sensual y distinguido empeine,
besuquean y acarician su erótico tacón,
eufóricos, fogosos, en estado de delirio imploran ser rasguñados por él,
antes que las campanadas cenicientas le regresen a su cautiverio.
Así, el zapatito que una vez fuera plateado por el sol
y las marinas brisas atlánticas,
con desmedida exquisitez, generosamente solícito brinda placer,
hace gozar a los caballeros, y a la vez, él mismo se deleita.



Asunción

martes, 11 de agosto de 2015

Remembranza

Fotografía: Mónica, mi sister, atendiendo a mis indicaciones.
Playa de los Alemanes en Zahara de los Atunes (Cádiz)

Se hallaba la mar en calma.
Los ecos del gentío se mostraban insolentes
 robando paz y sosiego a la brisa.
Pueriles y candorosos chiquillos 
procuraban elevar tornasoladas cometas,
que anhelantes por acariciar la gloria 
 y volar libres orientadas por el viento:
 besaban una y otra vez la canicular arena
frustradas, resignadas y torpes.
Así es como llegaste a mí: 
embarcado en brisa atlántica, 
capitaneando el velero del ayer,
 meciéndote en olas de plata,
izando la bandera de pirata.
 Los cabellos ondeaban al viento,
era febril la mirada quieta; 
el corazón latía enmudecido furiosamente
se debatía en estériles y húmedas llamas.
Traías la ilusión puesta en el reencuentro,
los labios yermos de besos azucarados.  
Exhalé la conocida y pretérita fragancia;
yustapuestos navegamos por aguas de delirio;
las olas bambolearon  nuestros cuerpos;
nos abatimos exhaustos en la arena de la playa,
en ella escribiste mi nombre con trazos afligidos.
 Desapareciste, amor, con la bruma.

Asunción