lunes, 27 de julio de 2015

Nadie

Fotografía: Asunción


Me presento: mi alias es Nadie, pero...no, no, no se abrumen, me he ido adaptando a lo largo de mi inexistente vida, estoy acostumbrado a gravitar, a saltar al vacío, a la nada. 
He aprendido a coexistir con el Anonimato, nos entendemos bien, a ambos nos complace ocultar nuestro nombre, nuestra personalidad, bien es cierto que no formamos una pareja , he procurado muy mucho inocularme contra ese mal llamado amor. En realidad, ir por la vida de incógnito se ha convertido en un vicio, que saboreo gustosamente en soledad.

A menudo me pregunto: - "¿cómo alguien que es Nadie, puede esperar algo si es nada?" Pero, no me hagan mucho caso, no soy más que un ser insignificante, un Don Nadie, lo que se dice un cero a la izquierda. Carezco de autoridad, no mando ni en mi propia casa. Aún así, no se lo van a creer, soy invitado de honor en todo tipo de festejos, yo me pregunto: - "¿Para qué?"
De oficio soy mudo, por generalizar en cuanto al género, es bien sabido entre mis círculos que soy asexuado.

Mis conversaciones carecen de interés, no trasmiten, eso dicen. Exhibo una silenciosa presencia, soy un jactancioso discreto, es la fórmula que vengo aplicando "ab aeterno" para evitar estériles y anodinas controversias.

Gozo de un carácter burlón, aprovecho mi invisibilidad para regocijarme. Tengo a gala levantar las faldas a las damas, como un tunante, y observarlas después como un "voyeur" cuando, absolutamente sorprendidas,  acomodan sus vestidos, no sin antes haber girado furiosamente sus acicaladas cabezas  en busca de no se sabe quien; es tan libidinoso y placentero. Me ponen tan... cachondo esos gritos frenéticos y esas bofetadas lanzadas al vacío, cada vez que les dispenso un pellizco en sus prietas nalgas; mi risa carente no tiene fin.

Lo más fastidioso de ser un Nadie es no tener pasta, carezco de patrimonio. Mi cuenta corriente, como bien habrán adivinado, está llena de ceros aunque, a decir verdad ¿para que quiere un Nadie una cuenta millonaria? Para un Nadie no existe lugar donde derrochar, no hay sector que no esté clausurado para un Nadie como yo.

¡Ay....ser un Nadie, que afortunado infortunio, que dichosa nulidad!



Asunción






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